Incio


 

 
 
 

Situación geográfica:
Lucainena de las Torres es un municipio de la provincia de Almería. Tiene 547 habitantes y está situado en el Campo de Tabernas, a 53 Km de la capital. El término municipal de Lucainena de las Torres tiene una extensión de 123,20 Km2. El núcleo urbano se localiza a 37o 02' de Latitud Norte y 2o 12' de Longitud Oeste a 550 metros de altitud sobre el nivel del mar. Sus habitantes se denominan Lucainenses. Principal actividad productiva: Cereales y olivo. Ganado lanar.

 
 

Orígenes:
A este topónimo tradicionalmente le suponen un origen ibérico o hispanorromano, pero los cronistas y documentos de los siglos XV y XVI lo transmiten de distinto modo, como Locayna, La Caynera o Alocainona. Solamente los documentos oficiales de la creación de parroquias en los años de 1505 y 1514 dan el nombre de Lucainena, y se llama de las Torres por el castillo y las torres que la defendían durante la Edad Media; aunque en el siglo XIX, Madoz especifica Lucainena de las Siete Torres. El origen de este pueblo situado en Sierra Alhamilla es de época hispanorromana, constatado por los restos arqueológicos encontrados en los alrededores del lugar, posiblemente donde se ubicaba la villa del patricio Lucainus, nombre que define y origina el topónimo actual.
Durante la Edad Media, estando Almería islamizada, según Tapia Garrido, el pueblo se integra en la llamada Tierra de Níjar, la cual se extendía como un triángulo entre Cabo de Gata, Agua Amarga y Lucainena de las Torres, y compuesta por cinco lugares: Níjar, Huebro, Inox, Tarbal y Lucainena, con cabecera en Níjar que dio nombre a la comarca. El castillo y las torres que siempre han rodeado a Lucainena constatan su presencia a lo largo de siglos y completan su topónimo. La alquería musulmana surgida en un lugar privilegiado por sus aguas verá desaparecer su población, comenzando un nuevo período de su Historia. Tras la victoria de los Reyes Católicos en 1489, se conceden estas tierras en régimen de señorío a don Enrique Enríquez, tío de Fernando el Católico. Este señorío se llamará Estado de Tahal, del cual formaba parte Lucainena junto con otros 13 lugares ubicados en la Sierra de los Filabres, excepto Lucainena, situado en Sierra Alhamilla.

El siglo XVI se caracterizará por conflictos sociales y políticos que provocarán una crisis económica y demográfica importante. Lucainena queda despoblada tras la expulsión de los moriscos en 1570 y, según el visitador, que viene en 1574 a organizar la comarca, apunta que antes de la rebelión había en el pueblo 436 habitantes moriscos. Aunque el libro de Apeo y Población que se realiza en ese año contiene pocos datos útiles del siglo XVI, se indica que el pueblo fue repoblado por 19 colonos, sin precisar su procedencia. En este siglo se lleva a cabo la construcción de la primera iglesia, en 1505, utilizando la antigua mezquita, que será abandonada después de la rebelión de los moriscos.
A lo largo de este siglo y del siguiente, la escasa población se irá equilibrando, alcanzando según el Censo de Ensenada, de 1752, una población de 429 habitantes, y se recogen siete cortijadas, de las cuales aún quedan cuatro, Los Olivillos, Polopos, La Rambla Honda y El Saltador. El siglo XIX se presenta con grandes cambios, la abolición de los señoríos y el auge de la minería, que aportarán un nuevo régimen municipal y un aumento económico que aún apreciamos en las construcciones llevadas a cabo en este época; al margen de las relacionadas con la minería, se realiza también la construcción del nuevo cementerio en 1837
Esta dinámica se verá reflejada también en la población, con un aumento de 1.205 habitantes en 1849, teniendo el máximo poblacional de su historia en 1900 con 2.455 habitantes. Según el estadista Madoz, hacia 1846, Lucainena pertenece al partido judicial de Sorbas, audiencia territorial de Granada, y caracteriza al pueblo como un lugar de 240 casas, con un terreno de buena calidad y fuentes y manantiales de buena agua potable y ferruginosa, pues abunda el terreno en minerales, siendo el principal el azufre, al Sur, en Sierra Alhamilla, donde se encuentran antiguas minas.

 
 

Economía:
La minería de hierro y plomo, ha sido uno de los aprovechamientos históricos más recientes y económicamente más importantes. Durante el siglo pasado se llego a construir una línea férrea que comunicaba la población de Lucainena de las Torres con Aguamarga, donde se procedía al cargamento del mineral en los barcos que se acercaban a la línea de costa. Precisamente la primera localidad conserva multitud de restos de esta importante y efímera industria, destacando una curiosa formación de hornos de fundición que, con el aspecto de torreones de vigilancia, se yerguen al margen izquierdo de la carretera comarcal que une a Lucainena con Turrillas; entre las escorias de mineral aun se encuentran piritas de hierro de curiosa y rara cristalización.


 
 

Entorno:

El desierto de Tabernas
Barrancos erosionados por aguas hace tiempo desaparecidas, estratos rocosos de formas y colores inimaginados, la soledad sonora... Ausencia de vida que se contrarresta con la profusión vegetal y faunística de su ramblas... Sensaciones de ensueño que sólo pueden disfrutarse en el recorrido por este onírico Paraje Natural.

Karst de los Yesos de Sorbas
Una pequeña corriente fluvial excava y se filtra en las entrañas de este macizo yesífero. Más de 600 cuevas lo horadan y transforman en uno de los complejos más interesantes de toda Europa. Numerosos endemismos vegetales adornan este Paraje Natural entre los magníficos destellos de los cristales de yeso brillando al sol. El blanco sustrato y el azul lechoso de sus aguas convierten a este karst en punto de visita obligado para los amantes de esta provincia.

Ermita de la Virgen de la Cabeza
Enriscada en lo más alto de las estribaciones de la Sierra de los Filabres, como en un nido de águilas, el Santuario de Monteagud, preside el corazón de Almería. Su ascensión entre niebla y verdor culmina con una de las más espectaculares vistas de todas las que hemos tenido oportunidad de ver en todos los recorridos.

Las Minas
Fue este el periodo donde alcanzamos mayor esplendor y desarrollo.
Se comenzó a explotar en 1896, y desmantelaron las instalaciones después de la Guerra Civil.
Se trazó una línea de ferrocarril de 36 km. de longitud, que unía Lucainena con la Barriada costera de Agua Amarga, donde se cargaba el carbonato de hierro, con destino a los puertos del norte de España. Se pueden visitar los ocho hornos de fundición donde se calcinaba el mineral de hierro, y buscar en sus escombreras hermosas muestras de mineral de hierro y hermosas piritas de cobre.
Sorbas

Defendido por un meandro, colgadas sus casas del escarpe, se sitúa esta localidad, en típica y costumbrista estampa. Su cerámica, de herencia argárica y clara influencia árabe, nos regala hermosos objetos salidos de antiguos hornos de leña.

Turrillas
Verdadero mirador de Sierra Alhamilla, Turrilas se ubica a 880 m de altitud, en la ladera de umbría. La vegetación de su entorno, su caserío, y la proximidad a Huebro y al Pico Colativí, completan su aconsejada visita.

Los Baños
Al este de la población, en el barranco de Juagarí, nace una fuente de aguas sulfurosas. Cuentan las crónicas que en ella sanó un cerdo enfermo revolcándose en ellas, lo cual dio lugar a la aplicación de esta agua a personas enfermas, que sanaban de sus dolencias. Se construyeron unos baños públicos alrededor del año 1850, visitados por numerosas personalidades de la época.

 
 

Fiestas:
En honor de la Virgen de Montesión, se celebran las fiestas patronales de Lucainena el tercer fin de semana de septiembre, con actividades de tipo lúdico y religioso. Otra celebración de bastante tradición es la que se realiza en honor del patrón, San Sebastián, el 20 de enero, en que, al igual que en otros lugares de los Filabres, permanece la costumbre de lanzar roscos de pan al paso de la imagen desde los balcones de las casas. En los anejos celebran San Juan, en Polopos, y Santiago en Rambla Honda.

El 25 de julio, día de Santiago se realiza una romería en la Barriada de Rambla Honda con Nuestra Patrona, oficiándose Misa Rociera y permaneciendo hasta la tarde en los lugares acondicionados junto al arbolado de la rambla

Legado:
Paseando por el interior de la villa, podemos visitar la Iglesia Parroquial del siglo XVIII. En la puerta principal se encuentra un hermoso mirador denominado "El Poyo de la Cruz", desde el que podemos gozar de una bella panorámica del pueblo y del antiguo molinillo. Seguidamente visitaremos la plaza del pueblo, con el Ayuntamiento, La Fuente, y su centenario árbol; y si es sábado nos encontraremos el mercadillo semanal.

Destacando igualmente La Fuente junto al antiguo hospital, y el lavadero publico, que siguen utilizando los vecinos, y donde podemos saborear exquisita y fresca agua de sierra llegada del nacimiento del Peñón. Patrimonio Iglesia Parroquial de Santa María, siglo XVII. Yacimientos arqueológicos. Restos de molinos de viento. Los Olivillos y otros yacimientos romanos. Posee además de un casco urbano serrano muy singular.

 
 
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